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Tan pronto como fusionan el
espermatozoïde y el óvulo, hay consciencia, esto
significa que en este momento preciso, nace un
universo relacional. Desde el embrión a su madre y
del embrión a sí mismo. La relación privigeliada que
se establece con la madre es entonces
fundamental. Muchas madres "saben" antes de que
llegue la fecha del período, antes de cualquier
señal fisiológico. Sienten entonces esta presencia y
esta relación íntima.
Es esta relación la que nos va a
interesar y particularmente las rupturas y las
alteraciones de dicha relación que van a crear la
base de todo el enfoque terapeútico desde el
embarazo, a través de la técnica de
"somatopatía". En efecto, en cuanto el embrión
existe, sólo será en sus primeros momentos de vida
un oído atento; conectado y dirigido hacia su madre.
Si esta consciencia, que no tiene expresión oral, no
tiene un acompañamiento verbal por parte de la
madre, se expresará en término de memoria de los
acontecimientos en el cuerpo del embrión.
Me explico, cualquier acontecimiento
experimentado por la madre, en terminos de
sobrecarga emocional, alegría, miedo etc... lo
resentirá y lo gravará en términos de memoria del
cuerpo en las partes embriologicamente formadas o
que se están formando. Los que nos interesan son los
traúmas, los miedos los choques de la madre durante
los distintos periodos del embarazo y que pueden
gravarse en términos de somatización negativa y
patológica en el embrión.
Después de una experiencia personal, pude determinar
las zonas del cráneo del bebé, así como la clase de
los tráumas y el periodo del embarazo que les
corresponden. Se traducen todos esos tráumas por una
alteración de la relación madre-hijo en un momento
particular y provocan lesiones que se descubren con
las manos en el cráneo del individuo niño o adulto.
Estas lesiones pueden tener consecuencias en
términos de síntomas físicos o conductistas
inexplicados e inexplicables, sin las referencias al
embarazo, para este periodo, la memoria del
acontecimiento basta con inscribirse en el
cuerpo. Posteriormente estas heridas se expresarán
en momentos precisos de la vida, cuando el individuo
se verá confrontado al mismo tipo de acontecimientos
que le traumatizaron, y causaron la somatización
primaria en periodo in utero.
Ya podemos determinar de qué tipo de acontecimiento
se trata, en qué momento de la vida in utero y en
qué parte del cráneo se somatizó. Con manipulación a
distancia del cráneo, particularmente en el pie,
podemos quitar las tensiones y curar las lesiones,
buscando al mismo tiempo qué tipo de problema vivió
la madre durante el embarazo.
Los síntomas dejan de aparecer tanto más facilmente
cuanto que habrá una toma de conciencia de la
relación de causa a efecto entre los síntomas y la
causa. La conciencia ya no se expresará en términos
de memoria (dolorosa) de una herida psicosomática
porque el reconocimiento de la causa, y la reducción
de las lesiones cráneosas relativos a los choques,
abren el camino de la curación.
La situación de las tensiones del
cráneo y sus correspondencias en el pie, son el
fruto de mi trabajo, desde la muerte del señor POYET
quíen me dirigió en esta investigación, estimulando
en mí, dichas somatizaciones durante una sesión
quince días antes de su muerte.
Ignoraba entonces la importancia de
este trabajo, y su parte terapeútica en un plan
psicosomático. Le agradezco ese regalo, por muy
difícil que hayan sido para mí entenderlo, aceptarlo
y gestionarlo.
La sensación de libertad que de ello resulta es un
regalo para todos los que se benefician de este
trabajo. Por fin encuentran palabras para sus males
y pueden entender su sufrimiento, sus
comportamientos que no reconocían hasta entonces
como los suyos propios.
La somatopatía nació al final de este camino con
Maurice Raymond POYET.
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